Socialismo Moribundo del Siglo XXI

Diciembre 20, 2007

Después de la debacle de la Unión Soviética a fines de los ochenta, China – el otro promotor de ideas comunistoides – se dió cuenta que la hermosa teoría de igualdad para todos no era aplicable en la realidad.

Sus jerarcas máximos, únicos beneficiarios de los réditos proporcionados por la cuasi esclavitud de los de abajo, supieron que tendrían que hacer cambios radicales a sus políticas ó de lo contrario ellos también serían depuestos.

Ni tontos ni perezosos, mandaron al traste esas anticuadas ideas del socialismo y se lanzaron de lleno a promover las teorías de mercado. Si, esas mismas teorías capitalistas que habían funcionado tan bien en Occidente.

Durante milenios el pueblo chino se había caracterizado por su laboriosidad é inteligencia, quedando plasmadas irrefutablemente en obras como la gran muralla é importantes invenciones. Definitivamente los años de comunismo solo sirvieron para deprimir esas cualidades.

Con este renacimiento propuesto por Deng Xiaoping, la comunidad china emprende nuevamente el camino del ingenio, de la actividad productiva, y ¡sorpresa!… de la propiedad privada.

Por supuesto que los dirigentes chinos no se atreverían a decir que adoptaron ese sucio capitalismo, ya que suena más aceptable mencionar que están siendo parte de la integración, de la apertura, es decir… de la famosa globalización.

Al adoptar el capitalismo y permitir que sus ciudadanos participen en actividades productivas que los beneficie, el gobierno logró generar ingresos que nunca hubiesen sido posibles bajo el esquema anterior, y a la vez creó una verdadera sensación de bienestar para un gran grupo de desposeidos.

Al caminar por Beijing, uno se da cuenta de la gran diferencia que existe entre el pasado socialista y el presente progresista, entre las viviendas dilapidadas que se revuelven en medio de una pobreza deprimente, y los rascacielos, autopistas, y grandes centros comerciales de los tiempos modernos.

Las dos son partes de China, una con la vista hacia atrás, hacia un pasado de pesadumbres que es mejor olvidar, y la otra con su mirada fija en un futuro lleno de esperanza.

Regresando a nuestra querida patria, la de todos… ¿Queremos acalambrar a nuestro pueblo forzándolo a repetir los malos ejemplos del socialismo del siglo 20, ó queremos que emprenda la carrera del desarrollo promoviendo la libertad económica?

Si el progreso y bienestar es nuestra meta, olvidémonos de esas tontas y fallidas ideas de socialismos retrógrados de todos los siglos.

Copyright © 2007, 2008 – Pablo Sevilla Vásconez