El ataque de Colombia hacia territorio ecuatoriano ha sido lamentable y digno de la censura más estricta por parte de nuestro pueblo y de la comunidad internacional. Los paises amigos no han demorado su reproche contra Uribe y su gobierno, y han deplorado categoricamente el incidente.
Una vez que los ánimos empiezen a calmarse debemos analizar el origen del problema y no tan solo limitarnos a ver los síntomas; debemos hacer una introspección para imaginar que hubiésemos hecho nosotros de haber estado en los zapatos de Uribe.
El ministro Gustavo Larrea confirmó que se había reunido en varias ocasiones con Raúl Reyes, quien fungía como dirigente de las FARC, una organización guerrillera dedicada a asesinatos, secuestros, narcotráfico, chantajes, y muchos otros oficios que han llevado merecidamente a que varios paises la consideren un ente terrorista.
Además, Larrea declaró que estas reuniones con los guerrilleros se habían llevado a cabo en un tercer país, sin atreverse a reconocer que habría sido Venezuela, y por supuesto contando con la bendición de Hugo Chávez.
Existe una probabilidad muy alta de que los servicios de inteligencia colombianos y estadounidenses estuvieron al tanto de los andares de Larrea, y seguramente sospecharon que la troika Venezuela-FARC-Ecuador estaba cooperando estrechamente. Entonces, ¿porqué debían pasar información a un colaborador de las FARC?
¿Cómo hubiese reaccionado el gobierno ecuatoriano si hubiesen sido apoyados por el gobierno colombiano los terroristas de Alfaro Vive durante los tiempos en que mantenían una lucha armada en Ecuador?
¿Ha estado el gobierno ecuatoriano dispuesto a defender el territorio contra las incursiones consetudinarias de las FARC, o se ha hecho de la vista gorda?
Muchos ecuatorianos opinamos que el propósito principal de Correa y Chávez al querer intervenir como mediadores en el canje de secuestrados es el recibir protagonismo y así ayudar al avance de sus macabros planes para convertir a la región andina en otra desdichada Cuba.
¿Por qué Correa no ha hecho el mismo escándalo para quejarse de las incursiones de las FARC? No, porque no le convenía. Ahora tiene la excusa perfecta para subirse a la palestra en cinco paises y esperar a que lo enfoquen las cámaras, es decir, está en su papayal. Eso si, mientras se da el tour, deja atrás al pueblo ahogándose y muriendo de hambre a causa de inundaciones que se vieron exacerbadas por la negligencia de su aparato burocrático ineficiente.
Ecuador no debe inmiscuirse en el problema armado colombiano, y esto implica el negar cualquier tipo de apoyo a los guerrilleros. Ojalá Correa reaccione y no vuelva a cometer el mismo error.
Copyright © 2008 – Pablo Sevilla Vásconez
Escrito por ecuavistazo