Nuestro alegórico presidente de la república ha fallado aparatosamente durante su primer año de gobierno, por causas que están dentro de su control. Estas deficiencias son tan notables, que ni siquiera el excesivo gasto en propaganda con la que tiene agobiada a la ciudadanía pueden ocultarlas.
El crecimiento de la economía ecuatoriana durante el año 2007 se llevó el nada deseable título de estar entre los dos peores de América, y eso que tuvo el soporte de ingresos por orígen petrolero, con un precio por barril que anduvo en los alrededores de cien dólares. Ay de nosotros si ese precio hubiese estado a lo que se presupuestó originalmente.
En lugar de estar peleándose como cocinera, o de dedicarse al paseo por todo el mundo, con el consabido séquito de avispados que no se pierden la oportunidad de viajar gratis, debería dedicarse a poner en práctica lo que aprendió en las universidades. La gente necesita trabajo, tranquilidad, y confianza en el futuro.
Los ataques a los grupos generadores de empleos, que en su inmensa mayoría son dirigidos por los mal llamados pelucones, no ayudan a nadie. Tampoco sirve para nada el dar guerra a Guayaquil y sus autoridades. Los resultados demuestran el efecto de esas infames persecusiones; Ecuador va en retroceso, no hay nuevos empleos, los precios siguen subiendo, y la gente está descontenta.
Ese descontento se plasmó con claridad innegable durante la marcha organizada por Nebot en Guayaquil, donde cerca de 250.000 personas asistieron a plantear sus quejas al gobierno sin necesidad de ser obligadas, y no como ocurrió con la mamarrachada organizada por Correa para “celebrar” su primer año de dictadura, donde los burócratas de todo el país asistían o perdían sus puestos.
Ciudadano Correa, ya pare la campaña electoral, cierre la boca y póngase a trabajar con ecuanimidad y con justicia. El pueblo lo eligió y el mismo pueblo lo puede botar.
Copyright © 2008 – Pablo Sevilla Vásconez
Escrito por ecuavistazo