Y que viva Ambato, que viva Manta, que vivan Cuenca, Ibarra, Esmeraldas, Zaruma, Riobamba, y todas las ciudades del Ecuador.
Pero hay una gran diferencia entre lo que es una ciudad con su gente y lo que son sus élites. Cualquier ecuatoriano conciente reconoce, aprecia y se alegra por los adelantos de Guayaquil; pero, asi mismo, cualquier ecuatoriano con sentido común se da cuenta que sus élites la conservan en un sistema socio-económico estilo feudal.
De esa manera, las élites guayaquileñas (no el pueblo de Guayaquil) pretenden sostener un monopolio a nivel nacional, mientras los beneficios de este mantienen ese sistema anacrónico al que están acostumbrados: comprar al pueblo local con una beneficencia subvencionada por todos los ecuatorianos.
¿A santo de qué el Estado ecuatoriano va a subsidiar a la Lotería Nacional -de Guayaquil- con fondos de todos los ecuatorianos? Ya va siendo hora de dejar de ceder ante los chantajes del patriciado guayaquileño. Si las familias de élite del Puerto (no todos los guayaquileños) quieren mantener su herramienta de sometimiento y si se jactan de comerciantes y liberales, que se metan en el juego del mercado y que permitan la libre competencia sin subsidios que distorsionen la realidad… Si se mantienen, habrán ganado.
Mauricio Alvarado-Dávila
omalvara@yahoo.es
Escrito por ecuavistazo